VIERNE DE POESIA PARA PASTORES.

ÉL CUIDARÁ DE MÍ

LA FE

En medio del abismo de la duda
lleno de oscuridad, de sombra vana
hay una estrella que reflejos mana
sublime, sí, mas silenciosa, muda.

Ella, con su fulgor divino, escuda,
alienta y guía a la conciencia humana,
cuando el genio del mal con furia insana
golpéala feroz, con mano ruda.

¿Esa estrella brotó del germen puro
de la humana creación? ¿ Bajó del cielo
a iluminar el porvenir oscuro?

¿A servir al que llora de consuelo?
No sé, mas eso que a nuestra alma inflama
ya sabéis, ya sabéis, la Fe se llama.

Autor del poema: Rubén Darío

CUANDO LA VERDAD Y LA MENTIRA SE CRUZARON

Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.

LA VERDAD Y LA MENTIRA
“Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo… -El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.”

LE ENTREGÓ SU NEGOCIO A DIOS.

Lo sé. Lo sé. No hay problema, Fred. Esta mañana le entregué a Dios esta compañía, y si Él quiere quemarla, es asunto suyo.

Le entregó su negocio a Dios. Ilustraciones y Anécdotas para predicas y Sermones
Hubo un hombre que le entregó su negocio a Dios. Había luchado con eso por años. Había luchado y peleado por dos décadas. Un día decidió: “Ya me cansé; ¡ya basta!” Había oído de su pastor ese domingo por la mañana en cuanto al valor de entregarle por completo su empresa a Dios.
Fue cuando conducía a su casa, después del culto, que decidió que se había preocupado lo suficiente. Para cuando llegó a su casa, en forma total e inequívoca le había entregado a Dios su negocio.
Esa noche el edificio se incendió. Él recibió una llamada de emergencia. En forma más bien calmada condujo al lugar de su comercio y se quedó en la calle, viendo como el lugar se reducía a cenizas.
En cierto sentido estaba sonriendo. Uno de sus colegas corrió a su lado y cuestionó su actitud relajada sobre lo que sucedía. “¡Vaya! ¿No sabes lo que te está pasando? ¡Se está quemando!”
Él replicó: “Lo sé. Lo sé. No hay problema, Fred. Esta mañana le entregué a Dios esta compañía, y si Él quiere quemarla, es asunto suyo.”

LA ENVIDIA

Bacon admitió que la envidia no tiene días feriados

Shakespeare llamó a la envidia “la enfermedad verde.” Bacon admitió “que no tiene días feriados.” Horacio declaró que “los tiranos nunca han inventado un mayor tormento.” Barrie dijo que “es el más corrosivo de los vicios.”
Sheridan se refería a ella en su obra El crítico cuando escribió: “no hay pasión tan fuertemente arraigada en el corazón humano como esta.” Philip Bailey, el elocuente poeta inglés de años idos, vívidamente la describe como “un abrigo [que] sale siseando y candente del infierno.”
Y hablando del infierno, nadie ha hecho mejor trabajo para describir la envidia que Dante. En su obra El purgatorio…la envidia se sienta como mendigos ciegos contra una pared. Sus párpados están cerrados y cosidos.
El simbolismo es apto; mostrando al lector que es uno de los pecados más ciegos; en parte porque es irrazonable, y en parte porque el envidioso está cosido en sí mismo e hinchado con pensamientos venenosos en un mundo oscuro, restringido de casi insoportable angustia autoimpuesta.
¿Qué es exactamente la envidia? ¿Cómo difiere de su gemelo, los celos?
La envidia (la más sofisticada de los dos) es una consciencia dolorosa y resentida de una ventaja que otro disfruta…acompañada de un fuerte deseo de poseer la misma ventaja.
La envidia quiere tener lo que otro posee. Los celos quieren poseer lo que ya tienen. Los celos son crueles y grotescos. La envidia es ladina y sutil. Los celos se aferran y sofocan.
La envidia siempre está extendiendo las manos, añorando, entrecerrando los ojos, pensando (y diciendo) insinuaciones siniestras.

NUESTRAS MURMURACIONES SON LA MÚSICA DEL DIABLO.

Nuestras murmuraciones son la música del diablo

Los israelitas son llamados «murmuradores» y «rebeldes» en este mismo texto Números 17:10. Y Jehová dijo á Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal á los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de sobre mí, porque no mueran. Y ¿no es la rebelión como pecado de brujería? 1 Samuel 15:23. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos é idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
Si tú eres un murmurador cuenta con que Dios te considera como un brujo, o sea como uno que tiene pacto con el diablo. Este es un pecado de primera magnitud. Murmurar termina a menudo en maldición.
La madre de Miqueas terminó blasfemando cuando le fueron robados los talentos de plata. Jueces 17:2. El cual dijo á su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron hurtados, por lo que tú maldecías oyéndolo yo, he aquí que yo tengo este dinero: yo lo había tomado. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío.Así hace el murmurador cuando alguna parte de sus bienes le es quitada.
Nuestras murmuraciones son la música del diablo; éste es un pecado que Dios no puede soportar. - T. Watson.
Temo tanto a la murmuración como a los juramentos y blasfemias.  - Juan Wesley.