UN HOMBRE NUEVO VISTIENDO ROPAS VIEJAS.

Erudito, asceta y teólogo de la Iglesia PRIMITIVA

CONFIANZA EN LA AMISTAD

Ah, el consuelo—el indecible consuelo de sentirse seguro con una persona,
Sin tener que pesar los pensamientos,
Ni medir las palabras; sino derramarlos
Sin reservas, tal como son,
Paja y grano juntos;
Con la certeza de que una mano fiel
Los tomará y los cernirá,
Guardando lo que vale la pena guardar;
Y con el soplo de la bondad
soplar el resto.

EL VALOR DE LA AMISTAD

De los hornos de la guerra brotan muchas historias reales de amistad hasta el sacrificio. Uno de esos relatos cuenta de dos amigos en la Primera Guerra Mundial, que eran inseparables. Se enlistaron juntos, fueron juntos al entrenamiento, juntos se embarcaron al extranjero, y lucharon lado a lado en las trincheras.
Durante un ataque, uno de ellos quedó mortalmente herido en un campo lleno de obstáculos de alambre de púas, y no pudo arrastrarse para volver a su trinchera. Toda el área estaba bajo un intenso fuego enemigo, y era suicida tratar de llegar a él.
Sin embargo su amigo decidió intentarlo. Pero antes de que pudiera salir su trinchera, el sargento lo detuvo y le ordenó que no fuera. “Es demasiado tarde. No le harás ningún bien, y todo lo que conseguirás es que te maten.”
Pocos minutos más tarde, el oficial se dedicó a otra cosa, y al instante el hombre se había ido a buscar a su amigo. Algunos minutos más tarde regresó a tropezones, mortalmente herido, con su amigo, ya muerto, en sus brazos. El sargento a la vez se enfureció y quedó profundamente conmovido. “Qué desperdicio,” dijo. “Él está muerto y tú estás muriéndote. Simplemente no valía la pena.”
Casi con su último aliento, el moribundo respondió: “Ah, sí, lo fue, sargento. Cuando llegué a él, lo único que alcanzó a decir fue: ‘¡Sabía que vendrías, Jaime!’” Una de las verdaderas características de un amigo es que está allí cuando hay toda razón para no estarlo, cuando estar allí cuesta hasta el sacrificio. Proverbios 17:17. En todo tiempo ama el amigo; Y el hermano para la angustia es nacido.

COMO SE VE EL AMOR

¿Cómo se ve? Tiene manos para ayudar a otros, pies para apresurarse hacia el pobre y necesitado, ojos para ver la desdicha y necesidad, oídos para oír los gemidos y tristezas del hombre. Así es como se ve el amor.

EL AMOR DEL CALVARIO

SI me ofendo fácilmente, si me contento en continuar en una enemistad indiferente, aunque la amistad es posible, entonces no sé nada del amor del Calvario.

SI denigro a los que soy llamada a servir, hablo de sus debilidades en contraste tal vez con lo que yo piense que son mis puntos fuertes; si adopto una actitud superior, olvidándome de “¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?” entonces no sé nada del amor del Calvario.
SI me ofendo fácilmente, si me contento en continuar en una enemistad indiferente, aunque la amistad es posible, entonces no sé nada del amor del Calvario.
SI me amargo por los que me condenan, a mí parecer, injustamente, olvidando que si me conocieran como yo me conozco a mí misma me condenarían aún más, entonces no sé nada del amor del Calvario.

DEJAR IR REQUIERE AMOR

“Dejar ir” no significa apartarme, es darme cuenta de que no puedo controlar a otro.

“Dejar Ir” Requiere Amor
“Dejar ir” no significa dejar de querer, significa que no puedo hacer eso por otra persona.
“Dejar ir” no significa apartarme, es darme cuenta de que no puedo controlar a otro.
“Dejar ir” no es habilitar, sino permitir el aprendizaje debido a las consecuencias naturales.
“Dejar ir” es admitir impotencia, lo cual significa que el resultado no está en mis manos.
“Dejar ir” no es tratar de cambiar o echarle la culpa al otro, es hacer lo más que pueda de mí mismo.
“Dejar ir” no es interesarse en, sino interesarse por. “Dejar ir” no es arreglar a otro, sino brindar respaldo. “Dejar ir” no es juzgar, sino permitirle a otro que sea un ser humano. “Dejar ir” no es estar en medio manipulando todos los resultados, sino permitirles a otros que afecten sus propios destinos.
“Dejar ir” no es proteger, es permitirle a otro encarar la realidad. “Dejar ir” no es negar, sino aceptar. “Dejar ir” no es regañar, reprobar o discutir, sino más bien examinar mis propias fallas y corregirlas.
“Dejar ir” no es acomodar todo a mis deseos, sino tomar cada día así como viene, y alegrarme en él.
“Dejar ir” no es criticar y controlar a alguien, sino tratar de llegar a ser lo que sueño que puedo ser.
“Dejar ir” no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro. “Dejar ir” es temer menos y amar más.

CARTAS DE AMOR

Leí de un joven que estaba decidido a ganarse el amor de una joven que rehusaba incluso a dirigirle la palabra. Decidió que la forma de ganarse su corazón era por el correo, así que comenzó a escribirle cartas de amor.
Todos los días le escribía una carta de amor a esta joven. Seis, siete veces a la semana ella recibía una carta de amor de él. Cuando ella no respondió, él aumentó el número a tres notas cada veinticuatro horas. En total, le escribió más de setecientas cartas. Ella terminó casándose con el cartero.

LA ESCALERA ERA UN SUEÑO

Un hombre soñó que había construido una escalera que iba de la tierra al cielo, y que cada vez que hacía alguna buena acción, la escalera subía un par de metros.

Salvación por gracia

Un hombre soñó que había construido una escalera que iba de la tierra al cielo, y que cada vez que hacía alguna buena acción, la escalera subía un par de metros.
Cuando hacía alguna cosa extraordinaria, la escalera subía aún más, y cuando daba fuertes sumas de dinero, más todavía.
Después de un tiempo, ya era tan alta que no se veía la parte superior, perdida entre las nubes.
El hombre creyó que cuando le llegara la muerte, subiría su escalera y entraría directamente al paraíso.
Pero escuchó una voz del cielo que decía: "El que sube por otra parte, el tal es ladrón y robador." En eso se cayó escalera y todo, y se despertó.
Vio que si quería ser salvo, debía serlo por otro camino y no por el de las buenas obras. Y entonces tomó el camino único, el Señor Jesucristo.

NUESTRA ESPERANZA

No seremos aniquilados. Cristo resucitó de entre los muertos como garantía de que nosotros también resucitaremos. La resurrección es el gran antídoto contra el temor de la muerte.

Esperanza de vida en Dios

Una hermosa niña de quince años se enfermó repentinamente, quedando casi ciega y paralizada. Un día escuchó al médico de cabecera, mientras les decía a sus padres:
- Pobre niña; por cierto que ha vivido ya sus mejores días.
- No, doctor - exclamó la enferma-, mis mejores días están todavía en el futuro. Son aquellos en los cuales he de contemplar al Rey en su hermosura. Esa es nuestra esperanza.
No seremos aniquilados. Cristo resucitó de entre los muertos como garantía de que nosotros también resucitaremos. La resurrección es el gran antídoto contra el temor de la muerte.
Nada puede reemplazarla. Las riquezas, el genio, los placeres mundanales, no nos pueden traer consuelo en la hora de nuestra muerte.
El Cardenal Borgia exclamó al morir: - ¡En mi vida he preparado para todo menos para la muerte y ahora, ¡Ay de mí!, no me encuentro listo! Comparemos estas palabras con las de uno de los primeros discípulos: "Estoy cansado. Quiero dormir. Buenas noches." Estaba seguro de despertar en una tierra mejor.

UN HOMBRE NUEVO VISTIENDO ROPAS VIEJAS

Hace algunos años dio su testimonio en una de nuestras reuniones un hombre que había caído muy bajo, pero que había sido transformado maravillosamente por el evangelio.

Hace algunos años dio su testimonio en una de nuestras reuniones un hombre que había caído muy bajo, pero que había sido transformado maravillosamente por el evangelio.
El mismo decía que se desconocía. Decía que era un hombre nuevo en un traje viejo. Y decía la verdad.
Vi un aviso que decía más o menos así: "Si quiere que la gente lo respete, vista bien."
Esa es la idea que tiene el mundo acerca del respeto del mundo. ¡Qué absurdo! Un leproso puede vestir bien, pero seguirá siendo leproso. Una mera profesión no ha de transformar a un hombre.
Es la nueva naturaleza de que se nos habla en 2ª Corintios, capítulo 5, versículo 17: "Si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas."