¡NUNCA DEJES DE CREER EN TI!

Cuando todo esté en tu contra, cuando nadie crea en ti y ves que todo es cada vez más difícil.

Nunca dejes de creer en ti, en tus capacidades, en tus dones, en quienes creen en ti, pero sobretodo que Dios va delante de ti.

Salmos 71:1. En Ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
Salmos 25:2. Dios mío, en Ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
Salmos 25:20. Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en Ti confié.
Salmos 31:1. En Ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Líbrame en Tu justicia.

Salmos 31:17. No sea yo confundido, oh Jehová, ya que Te he invocado; Sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.

Salmos 91:2. Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en Él confiaré.