MEDITA EN ESTOS VERSÍCULOS Y CONFÍA. ¡RECUERDA QUE NO ESTÁS SOLO!

MEDITA EN SU PALABRA, OBEDECE Y DISFRUTA SU COMPAÑÍA

¡Llena tu mente de la Palabra de Dios! No dejes que los problemas te obsesionen. Medita en las promesas del Padre y obedece su dirección. Verás que al llenar tu mente con sus pensamientos tu actitud cambia y lograrás sentir su compañía y presencia.