EL MEJOR DIA

LÁVAME EN TU SANGRE SALVADOR

EL MEJOR DÍA

Al envejecer, me doy más cuenta cuán importante es el tiempo.  Me doy cuenta de que hoy es el día en que vivo.  Hoy sé lo que es posible en mi vida.  Hoy puedo ser y hacer lo que quiero.  ¿Valdrá la pena? ¿Valdrá la pena mi tiempo invertido?  ¿Puedo estar feliz por cómo vivo hoy?  ¿Me estoy preparando para mis mañanas?  ¿Me estoy preparando para mi eternidad?

Hoy, cuando desperté, me dí cuenta de que este es uno de los mejores días de mi vida.  Ha habido tiempos cuando me pregunté si podría prevalecer a través del día… pero lo logré.  Y porque lo hice, voy a celebrar.  Hoy, voy a celebrar la vida increíble que he tenido hasta ahora; los logros, las muchas bendiciones y sí, aún las dificultades ya que me han hecho más fuerte. Pasaré el día con la cabeza en alto.  Tendré un corazón feliz.  Me maravillaré con los dones sencillos de Dios: el rocío de la mañana, el sol, las nubes, los árboles y las aves.  Hoy veré todas estas maravillosas creaciones en su plenitud.

Hoy compartiré mi entusiasmo por la vida con otros.  Haré sonreír a alguien; haré reír a alguien.  Iré la milla extra para realizar una acción bondadosa a alguien que no conozco.  Hoy le daré un cumplido sincero alguien que se ve desanimado.  Le diré a un niño cuán especial es. Le diré a alguien que amo cuánto significa para mí.  Hoy dejaré de preocuparme sobre lo que no tengo y daré gracias por las muchas bendiciones que son mías.  Recordaré que preocuparme es una pérdida de tiempo porque mi fe en Dios y Su plan divino garantizan que todo estará bien.

Y esta noche, antes de irme a la cama, saldré fuera y levantaré mis ojos a los cielos. Me quedaré maravillado ante la belleza de las estrellas y la luna y alabaré a Dios por estos magníficos tesoros.  Al finalizar el día y reposar mi cabeza en mi almohada, agradeceré al Todopoderoso Creador por el mejor día de mi vida.  Dormiré el sueño del niño contento; entusiasmado con expectativas porque sé que mañana pudiera ser, sí, mi mejor día…

No cabe duda de que el autor del pensamiento de hoy da en el blanco al afirmar que nuestro mejor día ¡es precisamente hoy!  Si bien ayer pudimos haber experimentado muchas bendiciones, estas ya son historia y no podrán alimentar nuestras vidas más de lo que el maná del día anterior pudo alimentar al pueblo de Israel en el desierto camino a Canaán.  La Biblia afirma que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, por lo que podemos estar convencidos de que cada día trae maravillosas bendiciones de parte de un Dios creativo.  Por esa razón no tenemos por qué añorar un tiempo que pasó cuando caminamos al lado del Salvador.

NUESTRAS MURMURACIONES SON LA MÚSICA DEL DIABLO

MURMURACION, REVELDIA, ADIVINACION

Si eres un murmurador cuenta con que Dios te considera como un brujo, o sea como uno que tiene pacto con el diablo. Este es un pecado de primera magnitud

Los Israelitas son llamados «murmuradores» y «rebeldes» en este mismo texto. Números 17:10. Y Jehová dijo á Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal á los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de sobre mí, porque no mueran. Y ¿no es la rebelión como pecado de brujería? 1 Samuel 15:23. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos é idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Si tú eres un murmurador cuenta con que Dios te considera como un brujo, o sea como uno que tiene pacto con el diablo. Este es un pecado de primera magnitud. Murmurar termina a menudo en maldición.
La madre de Miqueas terminó blasfemando cuando le fueron robados los talentos de plata. Jueces 17:2. El cual dijo á su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron hurtados, por lo que tú maldecías oyéndolo yo, he aquí que yo tengo este dinero: yo lo había tomado. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío. Así hace el murmurador cuando alguna parte de sus bienes le es quitada.

Nuestras murmuraciones son la música del diablo; éste es un pecado que Dios no puede soportar. - T. Watson.

Temo tanto a la murmuración como a los juramentos y blasfemias.