GRACIAS A DIOS QUE LLEGO EL MES DE NUESTRA CONVENCIÓN REGIONAL LOS DÍAS 29 Y 30

SALMO 91

¿DE DÓNDE VIENE MI FORTALEZA?

Isaías 41:10.No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Dios nos da fuerza para caminar en éste mundo

Ésta vida nos exige fortaleza. No importa edad o circunstancias, él dolor va a estar presente y nosotros debemos ser sabios para atravesarlo.

En los momentos de mayor quiebre es cuando mas necesitamos tener nuestras convicciones claras. ¿Qué hacemos ante ellos? ¿Frustrarnos ó mirar arriba y acordarnos de Dios?

Él es nuestra trinchera. Ese lugar donde estamos a salvo de la violencia del mundo. Él es la única fuente infinita de fuerza, no existe mejor manera para superar los obstáculos que en su nombre. ¿Qué hay qué hacer? Buscarlo. Dios nos enseña distintas maneras de estar cerca suyo, cuando las seguimos el miedo se va y lo que antes era tormenta, se vuelve paz.

La oración: fortaleza divina. Jeremías 33:3. Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.

Cuando se acercan los problemas, podríamos compararlo a una guerra. Nosotros ya la hemos ganado en Cristo Jesús, pero debemos atravesarla igual. ¿Qué se hace antes de ir a una guerra? Los soldados se preparan, buscan aumentar sus fortalezas. Lo peor que puede pasarnos es que el enemigo nos sorprenda sin un escudo.

Nuestra fortaleza viene de Jehová. Nos ha dicho tantas veces que está para nosotros ¿cómo podríamos olvidar eso?

La manera que tenemos para comunicarnos con él es en oración. Sí cuando estamos pasando un mal momento, sentimos menos ganas de orar, es cuando más debemos hacerlo. No orar es ir a la guerra con las manos vacías.

En la oración él Padre nos conoce y nos escucha. Su respuesta jamás tarda, pero sin iniciar una relación en su palabra, difícilmente podamos escucharlo. Cuando oramos ganamos discernimiento y él promete revelarnos lo que necesitamos para continuar.

La Biblia: fuente infinita de fortaleza. Salmo 119:105. Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.

La Biblia es nuestro lugar seguro. En ella tenemos la luz que nos permite cruzar al peligro y ganarle. Ella nos llena de fortaleza y siempre tiene la palabra adecuada.

Hagan el intento, en esos días de dolor, abran la Biblia con la intención de que Dios sea el que hable. Jamás se van a conseguir palabras vacías, pues cada párrafo escrito es inspiración suya. En ella aprendemos pero también estamos a salvo.

El pecado anda suelto, busca la manera de acercarse. Quienes estamos firmes en la Palabra de Dios, no tenemos nada que temer, pues ella nos enseña cómo actuar.

Iglesia: fortaleza incondicional. Mateo 18:20. Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.

En la guerra no estamos solos. Junto a la palabra de Dios y la oración fiel, tenemos la maravillosa oportunidad de conseguir fortaleza en una iglesia.

Reunirse para alabar y aprender del Padre, es un privilegio. A veces las palabras que necesitamos aparecen en medio del culto, en un saludo amoroso ó en una alabanza. Nunca dudemos del poder que tiene reunirse para hacer la obra de Dios.

En momentos difíciles sí sentimos ganas de aislarnos, es una señal para no hacerlo. En la iglesia tenemos una compañía que edifica y sí hay un arma indestructible es la unión. No estamos solos, tenemos una familia nueva que nos acompaña.

Nuestro Padre no permitiría aflicción, si no supiera de antemano que podemos vencerla. Su amor es aliento para nuestro espíritu y por muy pesada que sea la carga, él siempre nos brinda fortaleza.

En la oración, la Biblia y la iglesia, tenemos el escudo perfecto para las turbulencias. Ellos son como una lámpara que nos ilumina el camino que debemos seguir. Son la manera que tiene Dios de estar junto a nosotros.

Ejercer su palabra, es ser valientes y fuertes. Él ya nos dio las herramientas, debemos usarlas para Su voluntad. Después de que empecemos será un camino lleno de bendiciones, pues Jehová hace de nuestros conflictos, oportunidades para buscar su presencia ¡No lo dejemos pasar!