ENOJO, DEPRESIÓN

ALGO ESTA CAYENDO AQUI

ENOJO

· ¿Cómo se siente cuando está enojado?

· ¿Anteriormente, le ha hecho su enojo golpear a alguien?

· ¿O se lo guarda hasta que arde de coraje?

· ¿Cree que no se puede controlar?

· ¿Quisiera evitar de proyectar su enojo en otras personas?

Todos nos enojamos de vez en cuando. De hecho, la Biblia narra que Jesús mismo se enojó en varias ocasiones. El enojo se vuelve un problema cuando no es controlable y usted reacciona a ese enojo de la manera equivocada.

La Biblia dice en: Santiago 1:19-20. 19 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: 20 Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

También encontramos en Efesios 4:26. Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

Proverbios 29:11. El necio da suelta á todo su espíritu; Mas el sabio al fin le sosiega.

Proverbios 15:1. LA blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor.

DEPRESIÓN

· ¿Se encuentra aturdido?

· ¿Tal pareciera que nada le alegra?

· ¿Ha sido usted diagnosticado con depresión clínica?

· ¿Sus amigos no quieran estar a su lado por causa de su depresión?

Jesús vino para darnos vida, y vida en abundancia. El salmista dice: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo). Un corazón contento es tan bueno como la medicina.

Cuando Cristo es el Señor de nuestras vidas, no tenemos por que estar seriamente deprimidos. No importa cuan mala parezca la situación en nuestra vida, tenemos la seguridad de haber sido comprados con la sangre de Jesucristo.

Servimos a un Dios bueno, fiel y digno de nuestra confianza. La pregunta es “¿somos nosotros buenos, fieles y dignos?”

No hay nada que sea bueno por si mismo, excepto Dios. Podemos entristecernos cuando vemos nuestras faltas y nuestras decepciones; aún así no hay razón para deprimirnos. A veces pasamos por un tiempo de profunda contemplación y reflexión sobre nuestras vidas, pero esto no es depresión. Podemos reconocer que nuestra naturaleza carnal es una naturaleza pecaminosa. Pecaremos, cometeremos errores, y haremos daño; sin embargo, la respuesta no está en sentir pena por nosotros mismos, sino en arrepentirnos de nuestros pecados y permitirle a Jesús ser la fuente de nuestro gozo.

Salmo 42:11. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

En ocasiones la depresión puede estar ligada a desbalances químicos; si este es el caso un tratamiento médico puede ayudar. Generalmente la depresión se debe a nuestra propia naturaleza y a que separamos nuestra vista de la maravillosa obra que Jesús ha hecho en nosotros. Usted puede ser cristiano y estar deprimido; no permita que alguien le diga lo contrario.