EL TESORO MÁS GRANDE

No hay tesoro más grande para el ser humano que el poder disfrutar las promesas de Dios y las verdades que a través de Su palabra vienen a nuestro corazón.

Podemos tener dinero, cheques, tarjetas, cuentas bancarias y no tener ningún tesoro, porque el verdadero tesoro es el del corazón.

Salmos 9:1. TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas.
Salmos 13:5. Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegraráse mi corazón en tu salud.
Salmos 17:3. Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
Salmos 119:105.  Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.
2 Pedro 1:19. Tenemos también la palabra profética más permanente, á la cual hacéis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones
Proverbios 6:23.  Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz; Y camino de vida las reprensiones de la enseñanza
De nada me sirve correr tras el dinero, la fama, la reputación, la celebridad si en mi corazón no están residenciadas las promesas eternas de Dios. Son el mayor tesoro en la vida.