EL BARRIL

HAY MOMENTOS

EL BARRIL

Un hombre que vivía en un lugar donde había sequía, día a día le pedía a Dios que le cumpliese su mayor sueño el cual era, poder llenar un barril de agua, y meterse en él y disfrutar.

Un día, a eso de la 1:00 a.m. escuchó en la lámina de su casa como gotas de agua, efectivamente estaba lloviendo. Pero él estaba cansado y adormitado, pensó varias veces levantarse, el sueño lo vencía, hasta que al fin con fuerza de voluntad se levantó y así adormitado como estaba, colocó un barril en el canal donde caían las grandes cantidades de agua.

Al otro día este hombre se levantó feliz, pensando que al fin su sueño se cumpliría, corrió con una toalla al barril pero la sorpresa fue que este estaba vació. ¿Qué fue lo que sucedió? Este hombre estaba adormitado y cuando coloco el barril lo colocó al revés y toda el agua se había desperdiciado.

Dios esta derramando grandes bendiciones sobre tu vida, pero depende de ti el no desperdiciarlas, ¿Cómo esta tu corazón? ábrelo y permítele a su espíritu morar en ti.

Juan 10:10. El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Efesios 3:20. Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros.
Santiago 1:17. Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Mateo 7:11. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?

EL BILLETE DE 20 DÓLARES

Un profesor comenzó su conferencia sosteniendo en su mano un billete de $20.
En el aula había 200 estudiantes a quienes preguntó:

“A quién le gustaría tener este billete de $20?” Inmediatamente se levantaron muchas manos.

El profesor entonces dijo:

“Le voy a dar estos $20 a quien…pero primero déjenme hacer esto.”

Procedió a estrujar el billete. Luego preguntó: “Alguien lo quiere todavía?”.

Las manos se levantaron nuevamente y en mayor número que antes.

“Bien,” replicó, “qué pasa si yo hago esto?” Lo tiró al suelo y comenzó a pisarlo con su zapato.

Lo levantó del piso, ahora completamente aplastado y sucio.

“Ahora, quién de ustedes todavía lo quiere?

Otra vez las manos de casi todos los estudiantes se levantaron rápidamente.

“Mis amigos, esta mañana ustedes han aprendido una valiosa lección.

No importa lo que le hice al billete, ustedes todavía lo deseaban, porque no había perdido su valor. Todavía valía $20.”

“Muchas veces en nuestras vidas, somos pisoteados, estrujados, y enlodados por decisiones que hicimos y por las circunstancias que se cruzaron por nuestro camino.

Nos sentimos como si fuéramos inservibles. Pero no importa lo que haya ocurrido o lo que ocurrirá, ustedes nunca perderán su valor ante los ojos de Dios.”

“Pisoteados, arrugados, o impecablemente planchados, ustedes son apreciables para Él.”

El valor de nuestras vidas no se establece por lo que hacemos ni por a quien conocemos sino por los que SOMOS.