Día del Trabajo

El trabajo es una gran parte de nuestras vidas. Sea que seas trabajando, estudiando o buscando algún trabajo, la Biblia nos da dirección y ánimo al respeto.

Colosenses 3:23. Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres

Filipenses 4:13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Proverbios 14:22. ¿No yerran los que piensan mal? Misericordia empero y verdad alcanzarán los que piensan bien.

Juan 6:27. Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

Proverbios 13:4.Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: Mas el alma de los diligentes será engordada.

Salmos 128:2. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.

Mateo 11:28. Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

Eclesiastés 3:13. Y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

Éxodo 20:8-10. 8 Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas

Números 28:25. Y el séptimo día tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis.


Las epístolas que se preocupan más en exhibir la gloria de la gracia divina y a magnificar al Señor Jesús, son las más detalladas al enfatizar los deberes de la vida cristiana. Nunca debemos separar los privilegios de los deberes del evangelio. La sumisión es el deber de las esposas, pero no es someterse a un tirano austero o a un adusto señor, sino a su marido que está comprometido al deber afectuoso. Los maridos deben amar a sus esposas con afecto fiel y tierno. Los hijos dóciles son los que más probablemente prosperen, como asimismo los hijos obedientes. Los siervos tienen que cumplir su deber y obedecer las órdenes de sus amos en todas las cosas que corresponden al deber con Dios, su Amo celestial. Deben ser justos y diligentes, sin intenciones egoístas, hipocresías ni disfraces. Los que temen a Dios serán justos y fieles cuándo estén fuera de la vista de sus amos, porque saben que están bajo el ojo de Dios. Hagan todo con diligencia, no con ocio ni pereza; alegremente, no descontentos con la providencia de Dios que los puso en esa relación. Y para estímulo de los siervos, sepan que sirven a Cristo cuando sirven a sus amos conforme al mandamiento de Cristo, y que al final, Él les dará una recompensa gloriosa. Por otro lado, el que hace el mal recibirá el mal que haya hecho. Dios castigará al siervo injusto y premiará al siervo justo; lo mismo si los amos hacen el mal a sus siervos. Porque el Juez justo de la tierra tratará con justicia a amo y siervo. Ambos estarán al mismo nivel en Su tribunal. ¡Qué feliz haría al mundo la religión verdadera si prevaleciera por doquier influyendo en todo estado de cosas y toda relación de vida! Pero la profesión de las personas que descuidan los deberes, y que dan causa justa de quejas a quienes se relacionan con ellas, se engañan a sí mismas y también acarrea reproches para el evangelio.