CHISTES CRISTIANOS EVANGÉLICOS

Carta de Una Madre gallega a su Hijo

ANÓNIMO

Querido hijo:
Te pongo estas líneas para que sepas que estoy viva. Te escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa, bueno, no vas a reconocer la casa cuando vengas, porque nos hemos mudado. Por fin enterramos a tu abuelo, encontramos el cadáver con lo de la mudanza, estaba en el armario desde aquel día que nos ganó jugando a las escondidas...
Hoy tu hermana Julieta tuvo un bebé, pero como no sé si es niño o niña no te puedo decir si eres tío o tía. Al que no hemos visto es al tío Venancio, que murió totalmente el año pasado. ¿Qué te digo?... ah, que tu primo Jacinto siempre creyó que era más veloz que los toros, ya comprobó que no. Fíjate que estoy preocupada por tu perro Boby, le ha dado por perseguir a los autos estacionados, cada vez está más ciego...
Ah! Por fin se les ocurrió a los de las embotelladoras de refrescos poner un letrero que dice "ábrase aquí", en la tapa. Perdona la mala letra y las faltas de ortografía, pero me cansé y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes cómo es de bruto.
¿Qué crees? Tu hermano Juancho cerró el carro con seguro y dejó las llaves adentro, tuvo que ir a la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del automóvil. El otro día fuimos a un centro
comercial y nos tardamos como 3 horas en salir, ya que cuando estábamos en las escaleras eléctricas se fue la luz.
Esta carta te la mando con Manolo, que va mañana por allá. Por favor ve por él al aeropuerto. Bueno hijo, no te pongo la dirección porque no la sé, resulta que la última familia pastusa que vivió aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio. Si ves a doña Remedios, dale saludos de mi parte. Si no la ves, no le digas nada.
Tu madre que te quiere, Yo.
PD: Te iba a mandar $100.000, pero ya cerré el sobre.

DIOS ESTA LISTO PARA SOSTENERTE.

Dios quiere permanecer en nosotros, y anhela que permanezcamos en Él.

Esta permanencia se hace más fácil para unos que para otros. No siempre es posible saber lo que Dios ha planeado para nuestras vidas, pero podemos asegurar que cualquier cosa que sea, Él está listo para sostenernos en esa situación y capacitarnos con lo necesario para soportar, mientras ahí Él nos quiera. La permanencia comienza con la confianza y concluye con absoluto descanso.

Juan 15:4. Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
1 Juan 2:6. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.
Juan 15:10. Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
1 Juan 3:24. Y el que guarda sus mandamientos, está en él, y él en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
1 Juan 4:17. En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.