7 LIBERTADES QUE TENEMOS EN CRISTO SEGUNDA PARTE

4. Del miedo

Salmo 34:4. Busqué á Jehová, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores.

Dios anhela liberarnos de nuestros miedos y temores, no quiere que vivamos encadenados por ellos. Él ha puesto un potencial en cada uno de nosotros y quiere que lo usemos para Su gloria. Al igual que el salmista David, nosotros podemos experimentar la libertad de Dios al buscar Su rostro y Su presencia, pasando tiempo con Él y dejando que nos llene con Su Espíritu Santo.

2 Timoteo 1:7. Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.

El miedo y el temor no vienen de Dios. El poder, el amor y el dominio propio, sí. Cuando llegan grandes retos a nuestra vida necesitamos recordar que nuestro Padre es Todopoderoso. ¡Él nos da la fuerza y el poder para rechazar el temor! Contamos con Su ayuda en todo momento y sabemos que en Su nombre tendremos la victoria.

5. De la ira de Dios

Romanos 5:9. Luego mucho más ahora, justificados en Su sangre, por Él seremos salvos de la ira.

La Biblia habla del día de la ira de Dios. Sofonías 1:14-18.14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy presuroso; voz amarga del Día de Jehová; gritará allí el valiente. 15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, 16 Día de trompeta y de algazara, sobre las ciudades fuertes, y sobre las altas torres. 17 Y atribularé los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová: y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol. 18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová; pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo: porque ciertamente consumación apresurada hará con todos los moradores de la tierra.Isaías 22:5. Porque día es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Señor Jehová de los ejércitos en el valle de la visión, para derribar el muro, y dar grita al monte.En ese día Dios juzgará el pecado, la desobediencia y toda rebelión contra Él. Sin embargo, Él mismo proporcionó la solución para que nos libremos de Su ira. ¡Jesús! A través de Él recibimos el perdón de nuestros pecados y el favor de Dios.

1 Tesalonicenses 5:9. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesucristo.

¡Ese es el destino que Dios desea para cada ser humano! Jesús ya sufrió nuestro castigo en la cruz, y gracias a Él gozamos de salvación y perdón. 1 Tesalonicenses 1:10. Y esperar á su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; á Jesús, el cual nos libró de la ira que ha de venir. Al mirarnos, Dios reconocerá la obra de Cristo en nosotros, verá a Jesús y Su justicia, no nuestras faltas y pecados. ¡Bendita libertad!

6. De intentar ganar nuestra salvación

Romanos 10:4. Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.

El fin o la finalidad de la ley de Dios es guiarnos a Jesús. Por más que nosotros lo intentemos, no lograremos cumplir jamás con toda la ley. En algún momento fallaremos en algo, sea de palabra, intención o hecho. Pero la obra de Jesús en la cruz es perfecta y cuando aceptamos que Su sacrificio tiene poder para limpiarnos de toda maldad, salimos de la opresión que representa el intentar cumplir con toda la ley.

Solo a través de Cristo recibimos la justicia de Dios y la salvación eterna. Lo único que tenemos que hacer es creer en Jesús de todo corazón y confesar con nuestra boca que Él es el Señor. La ley no logra justificarnos, pero todo el que cree que Jesús es Dios es justificado y recibe Su perdón. Hechos 13:38-39. 38 Séaos pues notorio, varones hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados, 39 Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere.

Romanos 10:9-10. 9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.

7. Para acercarnos a la presencia de Dios

Hebreos 10:19-20. 19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo, 20 Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne

Durante la crucifixión de Jesús se rasgó el velo que dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo. Antes de ese momento, el Sumo Sacerdote era el único que tenía acceso (una vez al año) al lugar más sagrado del tabernáculo. Allí hacía expiación por Sus pecados y por los del pueblo.

La muerte de Jesús cambió eso. Él derramó Su propia sangre en expiación por nuestros pecados. Él mismo cargó nuestra culpa y nos abrió el camino para poder acceder directamente a Dios Padre. Ya no necesitamos hacer más ritos y sacrificios. ¡Cristo, el Cordero de Dios, es suficiente! Gracias a Él podemos hablar en confianza con el Padre y recibir Su perdón y Su amor. Efesios 3:12. En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de Él.

Hebreos 10:22. Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.

Demos gracias a Dios porque es por Él que somos realmente libres. Ninguna otra libertad se compara con la que Él nos concede. ¡Vivamos vidas que reflejen esa gratitud! Dejemos que Su gozo y Su amor fluyan a través de buscar la verdadera libertad en Jesús.

CADENA DE COROS

A PESAR DE LA TORMENTA

¿AMAS A DIOS?

Marcos 12:30. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.

Deuteronomio 6:5. Y Amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder.
Deuteronomio 10:12. Ahora pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas á Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas á Jehová tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma.
Mateo 22:38. Este es el primero y el grande mandamiento.
1 Juan 4:8.  El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.
1 Juan 3:10. En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios.
1 Juan 4:7. Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios.
1 Juan 4:16. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él.

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