50 MANERAS DE AMAR A SU PAREJA.

GOZÁNDOME YO VOY

50 MANERAS DE AMAR A SU PAREJA.

1. Primero ámese cada uno a sí mismo.
Efesios 5:25-33. 25 Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, 26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, 27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. 29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia; 30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne. 32 Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia. 33 Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

2. Empiecen el día abrazándose.
3. Desayunen en la cama.

4. Díganse te amo cada vez que se separen.
5. Elógiense en forma espontánea y sincera.

6. Reconozcan y festejen sus diferencias.
7. Vivan cada día como si fuera el último.
8. Escríbanse cartas de amor inesperadas.
9. Planten una semilla juntos y cuídenla hasta su madurez.
10. Salgan juntos una vez por semana.
11. Envíe flores sin razón alguna.

12. Acepte y ame a los amigos y la familia del otro.

13. Escríbanse notas que digan te amo y colóquenlas por toda la casa.
14. Deténganse e inhalen el aroma de las rosas.

15. Bésense sorpresivamente.

16. Disfruten hermosas puestas de sol juntos.

17. Sean sinceros al disculparse.

18. Sean indulgentes

19. Recuerden el día en que se enamoraron, y reconstrúyanlo.

20. Tómense de las manos.

21. Díganse te amo con los ojos.

22. Permita que ella llore en sus brazos

23. Exprésele que lo comprende.

24. Brinden por su amor y compromiso.

25. Hagan algo que los anime.

26. Permítale que ella lo dirija cuando esté perdido.

27. Ríanse de sus chistes.

28. Aprecien su belleza interior.

29. Hagan las tareas de la otra persona por un día.

30. Alienten sueños maravillosos.

31. Exprésense muestras de afecto en público.

32. Dense masajes amorosos sin restricciones

33. Escriban un diario de su amor y registren momentos especiales.

34. Tranquilice los temores del otro.

35. Caminen descalzos juntos por la playa.

36. pídale a ella que se case de nuevo con usted.

37. Responda con un sí.

38. Respétense el uno al otro

39. Sea el mayor admirador de su pareja.

40. Dé el amor que su pareja desea recibir.

41. Dé el amor que usted desea recibir.

42. Muestre interés en el trabajo del otro.

43. Trabajen juntos en un proyecto.

44. Constrúyanse una fortaleza con mantas.

45. Colúmpiense tan alto como puedan en un columpio a la luz de la luna.

46. Hagan un día de campo dentro de casa en un día lluvioso.

47. Nunca se acuesten enojados.

48. Ponga a su pareja primero en sus oraciones.

49. Dense un beso de buenas noches.

50. Duerman muy juntos.

VIERNES DE POEMAS PARA PASTORES.

COPLAS DEL ALMA QUE PENA POR VER A DIOS

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

3. Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. ¡Sácame de aquesta muerte
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

EL CRISTIANISMO EVANGÉLICO DURANTE LA REVOLUCIÓN DE 1910

(Tomado de “Cristianos en Victoria”)

(Marzo de 2014. Revista electrónica del Centro Elim, Hermosillo, Sonora)

Los ideales revolucionarios de Madero tenían fuerte influencia del cristianismo evangélico de la época, a la vez que las intenciones de la revolución maderista hacían eco entre los cristianos evangélicos. José Rumbia (foto) y Benigno Zenteno, ambos pastores evangélicos (metodistas), participaron activamente en los inicios de la Revolución. Un periódico de la época, La Nueva República, reseña:

“Este discurso protestante que siempre había luchado contra el ocio y la borrachera se unía al del gobierno y del capital extranjero cuando subrayaba: ‘No hay que hacerse ilusiones. La ley ineludible es que cada quien tiene que labrar su propia fortuna. El gobierno puede hacer algo en el sentido de facilitar medios de educación y de marcar el alto a los opresores; pero no puede hacer prosperar a nadie que no lo merezca por su carácter y por sus trabajos. Bien se dice que no hay tiranía tan opresiva y fatal como la de los vicios y de la ignorancia. El día que se expatrien éstos, habrá felicidad y bienestar, pero no se alcanza sino por esfuerzos individuales'”.

Esta fe en el esfuerzo individual surgía de su propia experiencia de ex-campesinos transformados en obreros y redimidos por la escuela protestante. Por eso también esperaban del gobierno de Madero un apoyo a la educación popular. Para ellos la educación popular protestante había producido en México ‘un creciente número de jóvenes de rectas y firmes convicciones, de despejada y activa inteligencia, de inquebrantable resolución y denodado patriotismo; un grupo que esparcido en todas partes de la república no puede menos que producir efectos sobre el progreso del país’.

Sin embargo ante todo, los misioneros y los pastores protestantes esperaban de Madero a alguien que pusiera en vigor las leyes de Reforma en cuanto a la separación de la Iglesia y del Estado. Atacaban duramente tanto la política de conciliación de Porfirio Díaz como la aparición de ‘rugientes y terribles enemigos que con sus amenazas anublan el brillante porvenir de nuestra república’, el partido católico, ‘enemigo del progreso, del naciente gobierno, del partido liberal y del pueblo evangélico’.

En julio de 1911, el órgano de la Iglesia congregacional en el norte llamaba la atención sobre ‘el nuevo derramamiento de sangre que hoy se deja entrever’. Invitaba al pueblo evangélico a no quedar pasivo y pedía que ‘antes que el fusil, el cañón y la metralla hagan que se vierte la primera gota de sangre, salgan los evangélicos al campo de batalla, no para esgrimir el acero sino el arma poderosa del amor. La justicia antes que por el acero, debe triunfar por la razón y el amor’. En vista de preparar la lucha sobre el terreno político ellos proponían crear ‘ligas de patriotas que pongan en práctica medidas para educar al pueblo sobre sus deberes como ciudadanos’.

En noviembre de 1911, Francisco I. Madero visitaba el colegio inglés (metodista) de Saltillo prometiendo libertad de conciencia y el desarrollo de la enseñanza gratuita ‘porque antes se tenía hambre y sed de justicia, ahora se tiene hambre y sed de instrucción'”.

Estos ideales cristianos se vieron realizados cuando Carranza nombró a Andrés Osuna como Director de Educación Pública en 1916, y este varón de la iglesia metodista creó el sistema de educación nacional bajo la óptica de los principios cristianos, aunque laica en su ejecución, es decir, no dependería de religión alguna, sino del gobierno, lo cual era una ventaja, ya que el clero católico quedaba acotado de esta manera en sus sistemas de educación.

Estos principios rigen hasta hoy la educación en México, ya que durante el carrancismo, los maestros y directores cristianos abundaron en las escuelas a nivel nacional. Uno de ellos fue Moisés Sáenz que llegó a ser director de la Escuela Nacional Preparatoria y Ministro de Instrucción Pública en sucesión de Vasconcelos, e influyó en la creación de un sistema basado en la ética de educación cristiana.

La Constitución declaró a la educación laica, gratuita y obligatoria, y la influencia de tantos cristianos en el sistema educativo mexicano, eliminó para siempre el monopolio de la educación católica y permitió la expansión de la educación bajo los principios del cristianismo evangélico; aunque bajo Cárdenas penetró el modelo de educación socialista, poco después se reinstauró la educación laica.

Mientras el gobierno toleraba la existencia de escuelas católicas y cristianas, los programas educativos estaban bajo la estricta tutela del Estado. No obstante esta laicidad, el 28 de septiembre de 1921, el presidente participa en una acción de gracias por los 100 años de la independencia nacional junto a 4 mil evangélicos reunidos en el teatro Esperanza Iris del Distrito Federal.

Carranza, Obregón y Elías Calles consolidaron el sistema de educación en México dejando su diseño en manos de cristianos. La Revolución Mexicana fue clave para la predicación del Evangelio, ya que muchos cristianos evangélicos participaron en este movimiento y predicaban a las tropas donde estuvieran.

La inclusión de líderes y maestros cristianos entre el grupo que había alcanzado el poder, influyó para que México no abrazara el socialismo radical tipo ruso.

Después del triunfo de la Revolución, Elías Calles trató de implementar los artículos de las Leyes de Reforma, que dio como resultado “la rebelión cristera” o “cristiada” y la consiguiente persecución religiosa; esto allanó el camino para la propagación del Evangelio por todo el territorio nacional durante las primeras décadas del siglo XX, favoreciendo indirectamente al cristianismo evangélico, a pesar de que también fueron afectados.

Aunque Obregón y Calles eran de ideas anti-religiosas, se enfocaban principalmente contra el clero católico, ya que acotó a la religión católica y la mantuvo circunscrita a los templos, pero había una mayor tolerancia del Estado hacia las congregaciones evangélicas. La excepción fue la citada rebelión cristera enfrentada por Elías Calles, y atenuada hasta los tiempos de Miguel Alemán y Ávila Camacho, cuando el clero nuevamente alentó la persecución contra los cristianos desde el púlpito al sentir la simpatía de estos presidentes.


Este artículo fue encontrado por el Hno. J. Donato Rodríguez Romero, quien nos lo envió. Él es un periodista cristiano quien dirigió este periódico de 2010 a 2014. Vive con su esposa Margarita Velasco en la Ciudad de Puebla, y asisten a la IMMAR El Buen Pastor. Pertenece a la CASE.