LA ALEGRIA JUVENIL

EL GOZO QUE TENGO YO

LA ALEGRIA JUVENIL

MARCOS 9:50.  Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.

El famoso educador Juan Bosco decía: “Para obtener una verdadera personalidad es necesario estar siempre lo más alegre posible” Salmo 32:11.  Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazón.

Donde reina la alegría allí está Dios, pero donde siempre hay tristeza, por allí debe andar satanás. Judas 1:24. A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría

La persona que no sabe reírse se vuelve rara y extravagante.

Cuando en una clase o conferencia, los oyentes empiezan a sentir cansancio, una explosión de risa suelta y relaja todos los nervios de la cara y del cuello y permite que una gran irrigación de sangre fresca pase por las venas y vaya a llenar la lozanía del cerebro.

El siquiatra Shlinder dice: “tanto mayor madurez tiene una persona cuando más se esfuerza por hacer alegre la vida de los demás”.

Los médicos dicen que una carcajada ayuda más a la buena digestión que un frasco de laxante, porque suelta y mejora todos los músculos del estómago.

Los sicólogos y médicos que han estudiado el fenómeno de la risa están de acuerdo en afirmar que es benéfico no sólo en el aspecto psicológico sino fisiológico.

Entre otros beneficios citan los siguientes:

1.   - Fortalece los pulmones.

2.   - Despeja el sistema respiratorio.

3.   - Es un escape emocional saludable.

4.   - Es un medio de descarga de la energía superflua.

Una persona sana, saludable, ríe. Los que no ríen pueden estar aquejados de alguna perturbación física o mental. Por lo demás se dice que la risa esa es una válvula de escape para la agresividad y por consiguiente tiene un gran valor terapéutico.

Lo que existe no es la “Buena Suerte”. Lo que existe es La ayuda de Dios y tu entusiasmo.

Un gran entusiasmo tuyo, más la ayuda de Dios, igual: Éxito completo.

Las dificultades aplastan sin compasión a quienes se encuentran sin entusiasmo.

No creas en: “El destino” o en “La fatalidad”, Si crees en Dios y trabajas con entusiasmo no podrás fracasar definitivamente.

Lo bueno que anhelamos, si ponemos fe y entusiasmo, tarde o temprano se convertirá en realidad.

Si nos dominan pensamientos negativos, ¿por qué no remplazarlos por pensamientos positivos?

Si Ud. Empieza desde hoy a tener actitudes positivas y de optimismo ante la vida, Ud. Será del número de los triunfadores.

Trate a cada cual como si él fuera la persona más importante del mundo. Verá qué grande éxitos cosechara.

Imagine continuamente el ideal de lo bueno que Ud. Desea ser o conseguir. Esto lo hará mucho más fácil el lograrlo.

LA ALEGRÍA LLEGA EN LA MAÑANA

LA NIÑA DE TUS OJOS

LA ALEGRÍA LLEGA EN LA MAÑANA

Elías Rodríguez | Instructor del CLB

Aunque sabemos que Dios hizo la noche para el descanso, y que dijo ser buena, también hemos comparado la oscuridad de la noche con los momentos difíciles en nuestras vidas. Cuando atravesamos situaciones dolorosas, tenemos la tendencia de compararlas con la oscuridad de la noche. Las enfermedades, la separación de nuestros familiares, las dificultades y la muerte son algunos factores que nos cubren con una capa de oscuridad. Una cosa que puede ayudarnos en los tiempos oscuros de nuestras vidas es la esperanza de un nuevo amanecer. El amanecer evoca la luz de un nuevo día y la esperanza de que todo cambiará. La luz del día crea en nosotros la expectativa de que las cosas mejorarán y nuestros problemas se resolverán.

Los discípulos pasaron un momento de oscuridad cuando Jesús murió. Él había sido crucificado y sepultado, y ahora este grupo de hombres y mujeres atravesaban un momento de desesperación porque su Maestro ya no estaba con ellos.

Pero esa oscuridad no duraría toda la noche. El tiempo pasaría y la mañana habría de llegar. El amanecer traerá un nuevo día; el día que hemos esperado 4 mil años. Ese día anunciado por los profetas y esperado por la humanidad caída y la tierra maldita. Fue en ese amanecer que Jesús obtuvo la victoria sobre el pecado y el diablo. Gloria a Dios por la mañana.

La mañana trajo la resurrección de Jesús (Juan 20:1-10)

A pesar de que el viernes fue un día oscuro y lleno de sombras, el sábado fue un día de descanso, y el domingo fue uno de victoria. Dice el Salmo 30:5, “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”.

Juan escribe que, siendo aún muy oscuro, María Magdalena fue a la tumba y vio que la piedra había sido quitada. Al ver esto, corrió hacia Pedro y Juan, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto” (v. 2). Al instante, Pedro y Juan corrieron hasta el sepulcro para confirmar la noticia de María. Mientras iban hacia allá, Juan se le adelantó a Pedro y llegó primero al sepulcro, y aunque miró adentro y vio los lienzos con los cuales habían envuelto a Jesús el día que fue sepultado, no entró. Sin embargo, con su bravuconada de siempre, Pedro entró al sepulcro y vio los lienzos y el sudario que habían usado para cubrir el cuerpo de Jesús que estaban en un lugar aparte. Entonces Juan cobró valor y entró, y “vio, y creyó” (v. 8), añadiendo que ellos “aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos” (v. 9). Entonces cada cual se regresó a su casa con sus familias. Por alguna razón, Pedro y Juan no se percataron que había dos ángeles en el sepulcro. Sin embargo, María, quien se había quedado allí llorando, cuando miró dentro del sepulcro, “vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto” (v. 12). María estaba a punto de descubrir que el amanecer que se aproximaba cambiaría su llanto en alegría. Los dos ángeles que estaban en el sepulcro le preguntaron por qué lloraba, y ella les respondió: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto” (v. 13). Es interesante observar que los ángeles no le respondieron a María, sino que dejaron que la historia transcurriera para ver lo que habría de revelarse, porque tan pronto ella les contestó, Jesús se le apareció y preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” (v. 15). Y pensando que era el jardinero, ella le dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré”. Jesús le respondió llamándola por su nombre: “María”. Eso fue suficiente para ella reconocer que era Jesús quien le hablaba, y respondió: “¡Raboni!” Qué experiencia maravillosa fue esta para María. Ya no habría más llanto, ella experimentó la alegría esa misma mañana. El llanto de María había durado toda la noche, pero la alegría llegó en la mañana y ella pudo repetir las palabras del salmista: “Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” (Salmo 30:11, 12). La mañana le trajo a María a su amado Jesús. ¡Pero esa mañana María recibió mucho más!

La mañana trajo una nueva relación de familia (Juan 20:17)

Jesús le dio una comisión a María, cuando le dijo: “ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. Con la resurrección de Jesús, además de ser nuestro Señor y Salvador, también sería nuestro hermano. Su Padre es nuestro Padre, y Su Dios nuestro Dios. Ahora somos parte de Su familia.

La mañana trajo una nueva comisión (Juan 20:19-23)

Al anochecer de ese mismo día, Jesús se les apareció a Sus discípulos que estaban escondidos por miedo. Se puso en medio de ellos, y dijo: “Paz a vosotros”, y les mostró las heridas en Sus manos y en Su costado. Esta aparición del Maestro los llenó de gran gozo. Su angustia había cambiado en alegría. Poco después, Jesús les dio una comisión a Sus discípulos. Él sopló sobre ellos; les ordenó que recibieran el Espíritu Santo, y les dio autoridad para perdonar pecados. Los discípulos recibieron una gran responsabilidad. Ellos tendrían que predicar de Jesús a la gente que, contrario a ellos, no tuvieron el privilegio de conocerlo personalmente, pero que Lo llegarían a conocer a través de su fe. Jesús dijo: “bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (20:29). Nosotros estamos dentro de esa categoría, pues amamos a Jesús aunque no Lo hayamos visto (1 Pedro 1:8).

Conclusion

No hay duda de que atravesaremos situaciones dificultosas. Experimentaremos la separación o la muerte de un ser querido, enfermedades incurables, desempleo, conflictos de familia, etc., y nos podamos sentir sobrecargados por nuestra impotencia para resolverlos. Pero quiero decirles que hay esperanza. Quizás nos veamos en una situación en la que, al igual que María, lloremos frente a la tumba, sin percibir que Jesús está allí, y que está dispuesto a identificarse con nosotros para consolarnos y cambiar nuestro lamento en baile. Jesús está con nosotros a pesar de nuestras dificultades. Debemos recordar que el amanecer viene. La noche terminará y Jesús regresará por nosotros. ¡Estaremos con Él por la eternidad!

EL PODER DE LA ESPOSA QUE ORA segunda parte

NO HAY CUAL JESÚS

EL PODER DE LA ESPOSA QUE ORA segunda parte

Orando por sus afectos o expresiones de amor.

Filipenses 2:1-2. Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias, 2 Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

Efesios 5:28-29. 28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama. 29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia.


Filipenses 2:4. No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros.

1 Corintios 10:24. Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

Orando por sus tentaciones.

Santiago 1:13-15. 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no puede ser tentado de los malos, ni él tienta á alguno: 14 Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado. 15 Y la concupiscencia, después que ha concebido, pare el pecado: y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte.


1 Corintios 10:13. No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podeís llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

1 Timoteo 6:9. Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdición y muerte.

Orando por arrepentimiento.

Proverbios 28:13. El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

Salmo 139:23-24. 23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: 24 Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Oración por bendición para ti.

Jeremías 33:3. Clama á mí, y te responderé, y te enseñaré cosas grandes y dificultosas que tú no sabes.

Salmo 91:1-2. EL que habita al abrigo del Altísimo, Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en él confiaré.

Señor protégeme este día y cubre a mi familia con tus alas. Tú conoces el futuro y sabes dónde están los peligros y las trampas del enemigo, guíanos con tu mano a toda verdad.

Salmo 91:3-4. 3 Y él te librará del lazo del cazador: De la peste destruidora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad.

No permitas que por nuestra necedad o falta de sabiduría tomemos decisiones erróneas, ni dejes que nadie ponga en nuestra mente ideas que no están cimentadas en tu palabra. Cúbrenos, protégenos, como una gallina cuida a sus pollitos, acurrúcanos en tu regazo y nútrenos con tu cariño y tu cálido amor.

Salmo 91:5-6. 5 No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día; 6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya.

EL ENCUENTRO DIARIO CON DIOS

SEMBRARE LA SIMIENTE PRECIOSA

EL ENCUENTRO DIARIO CON DIOS

"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; todo lo que hace, prosperará." (Salmo 1:1-3)

El hecho de que dos personas se ven durante todo el día no necesariamente significa que estén comunicándose bien. A veces tienen que dejar de lado sus actividades normales para conversar tranquilamente. Es así también en nuestra relación con Dios.  El siempre está con nosotros, pero necesitamos un tiempo cada día para darle nuestra atención especial. Hay que desarrollar la costumbre de buscar a Dios, dedicando unos minutos cada día a un diálogo con El. Este folleto enseña cómo tener un Encuentro Diario con Dios.

EL LUGAR

Encuentre un lugar privado donde no hay interrupciones, donde Ud. sienta la presencia de Dios. Ocupe el mismo lugar todos los días, si es posible.

LOS DOS PASOS BÁSICOS DEL ENCUENTRO SON:

1. LEER y

2. ORAR

Es un diálogo. Usted escucha al Señor en Su Palabra, y le habla al Señor en la oración.

1. LEA un párrafo o un capítulo de la Biblia con calma, observando con cuidado los detalles.

Es mejor seguir la lectura del mismo libro de la Biblia, una sección cada día. Podría empezar por ejemplo con el Evangelio de Mateo y seguir a través de todo el Nuevo Testamento.

MEDITE acerca del contenido del pasaje. Relájese y deje que el Señor le hable.

ANOTE en un cuaderno lo que el Señor le está enseñando. Este cuaderno llegará a ser muy importante para usted. Será su DIARIO ESPIRITUAL.

Anote: 1. Promesas

2. Verdades

3. Desafíos

4. Ejemplos

2. ORE acerca de lo que Ud. aprendió y acerca de otras cosas que el Señor pone en su corazón.

ANOTE peticiones especiales en el cuaderno, para poder dar gracias al Señor después, cuando vea una respuesta.

LA COSTUMBRE

Haga de este ejercicio una costumbre diaria. ¡Es más importante que comer! Más adelante reconocerá que ha sido una de las decisiones más importantes que jamás ha tomado. Planifique su tiempo para incluirlo como una actividad indispensable, y ¡no lo olvide! ¡Así el Señor cambiará su vida! Ud. puede comenzar cada día preparado para enfrentar los problemas del mundo, y se sentirá más cerca del Señor.